Principal

Contáctanos Regístrate Tu Página de Inicio
1
LUGARES
NOTAS
EXPERIENCIAS
FOTOS
VIDEOS
LISTA DE CORREO
ENLACES
CONTÁCTANOS

1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este Sitio fue diseñado por

Ariesweb.com.ar

 

       Comparte tus experiencias con nosotros y nuestros visitantes.

          Envíanos tu mensaje a sernudista@yahoo.com.ar  y cuéntanos tu primera vez,

 tus anécdotas o lo que quieras. 

 

 

Tu Experiencia aquí...

 

Me inicie en el nudismo ( verano 1994 ) así por curiosidad en la playa de los hippies en Cuesta Blanca, Córdoba. Había escuchado un rumor y no dude en ir. Al llegar a la playa me encontré con personas dispersas, gente sola, parejas y alguna que otra familia. Si bien no todos hacían nudismo, e lugar daba para hacerlo. camine río arriba, pasando la primera curva unos 500 metros mas adelante y me puse  a tomar sol... en un momento me decidi y me quite todo y me quede tomando sol desnudo, contemplando la naturaleza, las montañas, el río, su ruido... Cada año volvia al mismo lugar en Cuesta Blanca hasta que concurrí a EDEN allá por el 98 (se llamaba NAT) por una revista de nudismo de argentina que solo tuve 4 ediciones creo.
Me sentí muy cómodo el estar sin nada, tomando sol o haciendo alguna que otra actividad, sea voley, croquet, sociales o bien en durmiendo en mi hamaca paraguaya...
Ya espero con animo los fines de semana calurosos...

 

Saludos, Sergio

27-10-2008

bahiano79@yahoo.com.ar 


Envío un tremendo saludo a todos quienes integran este grupo.
Quisiera me permitan explayarme y dedicarles mi primera impresión como naturista en la ciudad de Mar del Plata (Playa Escondida) en el día de ayer 11/01/2006.
El solo comenzar el viaje en colectivo me dio un no se que de mencionar el nombre de la playa, mas recordé que solo era mi impresión y nada mas. Al llegar a dicho lugar bajaron varias personas conmigo, eso me alentó interiormente.
Ya en la playa propiamente dicha, pude observar varios hombres caminando desnudos sin inconvenientes ni pudores. Ahí me di cuenta de que aun estaba vestido y decidí de inmediato desvestirme, para no dar lugar para arrepentirme.
De cara al acantilado me desvestí y doble mi ropa, pensando que todas las miradas estarían dirigidas a mi, por favor que errado estuve, quizás alguna mirada errabunda, pero nada mas.
Fue FANTASTICO, desnudarme delante de tantas personas y comprobar que me sentí parte de una comunidad, aceptado y respetado como uno mas, FASCINANTE.
Poco a poco llegaban mas y mas, mujeres solas, hombres, familias con sus hijas e hijos y todos desnudos, rodeados de un respeto que no conocía.
Como todo principiante, no pude evitar mirar a esas mujeres de atractivos cuerpos y sentirme culpable por creer que estaba rompiendo alguna regla por mi desconocida.
Por eso quisiera que si alguien de quienes lean mi mensaje viven en Mar del Plata se comuniquen para ayudarme a integrarme con las personas que concurren y así evitar estar solo como me toco estar ayer. Si bien estuve solo mis emociones eran un torbellino por lo bellas y espontáneas.
Agradecería alguien que desee acompañarme y así poder disfrutar un lugar esplendido y de una jornada magnifica
.

 

Fernando

16-01-2006

un_talfernando@hotmail.com

 


Hola Amigos! Soy Andrea y quiero contarles mis “primeras experiencias” nudistas. Y digo “primeras experiencias” porque la verdad es que tuve una primera experiencia que me tomó un poco de sorpresa, y recién pude disfrutar plenamente (y realmente me encantó) la segunda vez que lo hice. La primera vez mi novio me lo propuso, y yo le dije: “bueno, dale”, con un poquito de incertidumbre ya que no tenía idea de cómo era. Sí tenía ganas de experimentarlo, ya que fui toda mi secundaria a un colegio de monjas y tuve una educación bastante rígida en cuanto al pudor y la sexualidad se refiere. Tenía ganas de sacarme todos esos condicionamientos ridículos e inútiles que nos pone la sociedad, la vergüenza que se le impone al cuerpo, a mostrar lo que somos y cómo Dios nos creó, a todos iguales por cierto. Mis primeras experiencias fueron en una quinta nudista, y descubrí lo lindo que es estar en contacto con la naturaleza con todo el cuerpo: con el aire, el agua de la pileta, caminar tranquila, hablar con otras personas muy agradables que estaban algunas en pareja y otras con sus hijos también, muy linda la paz que se respiraba. Después fui durante tres veranos a la playa La Escondida, en Chapadmalal, y apenas bajé por las escaleras me sentí como pez en el agua: eso era lo que realmente necesitaba para mis vacaciones, LIBERTAD, despojarme de todo para descansar absolutamente, estar como en el paraíso, caminar por la playa desnuda, sentir la arena en mi cuerpo, nadar en el mar sintiendo el agua de otra manera, redescubriendo todo como si fuera una nena. Todo era y sigue siendo regocijo y alegría cada vez que vuelvo a liberarme de la ropa, de la bikini, de los prejuicios del “qué dirán” que a veces pasa en las playas no naturistas (hay gente que todavía tiene la mentalidad de criticar porque sí el cuerpo de otros, sin sentido, y lo peor... es que eso los imposibilita de disfrutar de sus propios cuerpos con espontaneidad). Les recomiendo la experiencia de conectarse con sus propios cuerpos, de estar en contacto con la naturaleza, con el sol, vivir distinto a como nos acostumbraron, a como nos educaron, ser nosotros mismos sin importar lo que otros opinen. Es profundamente otra forma de vida, no se puede volver a pensar como previamente a hacer nudismo, nuestra interacción con los semejantes es muy distinta. En definitiva, mejora y se optimiza nuestra relación con la naturaleza, con nuestro entorno (lástima que no todos piensan igual ni se animan a practicarlo) y con nuestra pareja. Es sorprenderse experimentando la felicidad que significa el sacarnos un peso de encima, explorar un nuevo camino de una vida libre con toda la trascendencia que eso implica. Un beso grande para todos.

 

Andrea 09-08-2005

trebolessalvajes@yahoo.com

 


Quiero compartir con ustedes la experiencia, espero que otros se sumen y comenten la suya.
No sólo fue mi primer experiencia con el body painting, sino la primera vez que me sentí participe de un hecho artístico. Aunque el diseño y los colores los deje a elección del verdadero artista.
Durante los primeros minutos me costó concentrarme, pero comencé a sentir que era parte de la obra, a tal punto que le pregunté a Héctor si la obra era suya, mía o de los dos. Intimamente sentía que era de los dos, mis formas se adueñaban de otras formas, mi color tomaba tonos ajenos a la piel humana.
El pincel me acariciaba mas halla de la mano de Héctor, no era él quien me acariciaba, lo hacia su arte, me sentía cómoda, desinhibida.
Otros nudistas se acercaban para ver el trabajo, miraban mi cuerpo?, no, miraban la obra, algunos la elogiaban, otros hablaban de mis formas, eso reafirmaba mi sentimiento de participación. Me apoderaba de una sensualidad distinta, no ajena, distinta.
A medida que la obra avanzaba mi concentración aumentaba, mi mente era absorbida por la obra, no había pensamientos, solo se trataba de sentir.
Fue una experiencia que deseo repetir.

 

02-08-2005

todadescalzahoy@yahoo.com.ar

 


 La verdad es que desde antes de mi adolescencia me aficioné a
buscar lugares alejados en donde bañarme desnudo, en ríos o mar. Yo pensaba que estaba haciendo algo prohibido debido a que nadie más compartía mi forma de pensar y por la educación un tanto puritana de mi familia. ¿ Qué me hizo buscar estar desnudo cuando el resto de las personas no lo hacía ? no lo sé, tal vez el sentirme libre de los
convencionalismos de la sociedad represiva. Como muchos han expresado, cuando uno está en contacto directo con la naturaleza, entonces nunca más vuelve a vestirse para entrar al agua o para tomar el sol. En aquellos años no existían playas especiales, sólo se sabía que en Europa se hacía nudismo. Quizás fuí un pionero, o un adelantado, pero pasaron muchos años para que encontrara otras personas con intereses parecidos. Bueno, desde entonces todo ha sido más fácil, el mundo moderno más comunicado nos ayuda a encontrar a nuestros pares.
Después me casé y mi señora me acompañó algunas veces a compartir
esta linda forma de vida. Creo que en verdad todos somos nudistas, solo
que en muchos casos la educación y cultura imperantes nos hacen
avergonzarnos de algo que es normal y natural.
 

Gracias por permitirme relatar mi experiencia.

Mauricio Flores M

09-07-2005

mollk_len@123mail.cl
 


Les mando la primera experiencia de mi novia, Nancy,

este mensaje se los mandó a todo sus amigos apenas llegó:


Nos fuimos una semana a Chapadmalal, con Cristián a "La Escondida", que es una playa nudista que queda en esa ciudad.
A pesar de que de los 6 días que fuimos uno solo hubo sol, la pasamos
fantástico. Fue una experiencia alucinante, sentí estar en el paraíso
terrenal. La playa es re-tranquila, las parejas se paseaban de la mano
en bolas, familias disfrutando desde el más chiquito al más grande, todos
en armonía. Los gays, travestis, todos tratados por igual. Y la consigna
de la playa es esa, nada de quilombo, ni partuza, el que se sarpa se va, pero nadie se sarpó, todos la tenían más que clara... cada uno hacían la
suya, nadie nos molestó, al contrario, todos te saludan..... Me encantó!!!! .
Así que ahora ya no tengo ninguna marca de bikini!! Vuelvo a estar
desnuda, sin el traje de baño de piel blanco que tenía hace años. ¡No saben que lindo es sentir el mar, el sol, el viento, la arena con cada parte de tu cuerpo!!! (es como si te acariciara la naturaleza)
Altamente recomendable!!!! Solo hay que animarse a más.
Además uno se saca todas esas vergüenzas estúpidas inculcadas hacia el
propio cuerpo. Una de las sensaciones más alucinantes fue que en ese
lugar ¡¡¡todos éramos iguales!!! Y se siente de la manera más natural... pero para que me entiendan tendrían que vivirlo .
Les mando un beso enorme a todos...

 

Cristian y Nancy

23-03-2005

cristianarias78@hotmail.com
 


Hola, somos Aldo y María.
Ante todo queremos agradecer a las personas que se tomaron la molestia
de indicarnos cómo llegar desde Punta Mogotes a La Escondida en
ómnibus. Muchas gracias sinceramente por habernos ayudado a vivir ayer una tarde muy linda, sin mucho sol (estaba bastante nublado) pero que quedará para siempre en nuestro recuerdo por haber sido la de nuestra primera experiencia nudista, que a continuación paso a comentarles:


Tomamos el Rápido del Sud a 2 cuadras del hotel donde paramos y en
menos de media hora ya estábamos en la playa. Lo que más nos costó fue justamente bajar las escaleras y ubicarnos en un sector, que fue el más apartado de la costa. Tengan en cuenta que nunca habíamos vivido una experiencia similar, y por eso hasta último momento pensé que mi novia se iba a arrepentir de haber ido apenas viera a la gente que estaba en la playa. Ella fue a un colegio religioso, y por eso le había costado
bastante aceptar mi propuesta de ir a la playa, pero finalmente se decidió y bajamos; eso sí, tomado por el camino que ella me indicaba para no
acercarnos mucho a nadie.


Enseguida nos dispusimos a dar cuenta de los sandwiches de milanesa que habíamos comprado en Mogotes, y mientras lo hacíamos note en María un cambio en la forma de ver lo que pasaba en la playa. Se daba cuenta de que todo era mucho más distendido y familiar de lo que pensaba, y al poco tiempo de estar sentados me lo reconoció, diciéndome que jamás se hubiera imaginado que la playa iba a ser así. "Voy a hacer topless", me anticipó después, dándose cuenta de que como yo le decía a nadie le importaría si lo hiciera o no, que lo importante era que ella hiciera lo que más a gusto la hiciera sentir.
Sin creer que fuera a cumplir con lo dicho, me alejé (todavía en malla)
un poco hacia la costa, y grande fue mi sorpresa cuando al volver vi a
María sacándose el corpiño y quedando en topless sin problemas. Sentí
ganas de aplaudirla por su coraje, pero me contuve para no llamar la
atención.
Poco tiempo después quise bajar a ver cómo estaba el agua. "Pero no voy
a hacerlo vestido", pensé. Y ahí nomás me saqué la malla y quedé como
vine al mundo. Fue increíble la sensación de comodidad que sentí, a tal
punto que ya nada me importó más que vivir esa experiencia de contacto
con la naturaleza. Ni mirar, ni ser mirado, ni pensar en lo que la
gente pensara de mí me pareció a partir de ese momento tan interesante como seguir viviendo esa sensación, por la que me quedé un buen rato
sentado, sintiendo el aire y la arena de un modo en que nunca lo había sentido antes.
Finalmente bajé a la costa, tan sumido como estaba en esa relación con
la naturaleza que no miré absolutamente nada de lo que ocurría a mi
alrededor. Me interné un poco en el agua, pero al ver que estaba muy fría
preferí volverme a donde habíamos "acampado" con mi novia, nuevamente sin otro interés más que llegar hasta allí, sin mirar a nadie para no incomodar pero también porque (contra lo que me había imaginado) no tenía ninguna necesidad de hacerlo.
De a poco fueron llegando nuevas personas a la playa, todas muy
vestidas por el clima fresquito, y a medida que pasaban por donde estábamos con mi novia veía cómo las mujeres que lo hacían miraban sin disimulo hacia mi "bulto". Pero eso no me importó en lo más mínimo. Ni tampoco me preocupó que en algunas de esas familias o grupos que llegaban ninguno se sacara la ropa y sólo se dedicara a mirar. Solamente quería disfrutar de mi propia experiencia nudista, sin dar ni cinco de bola a lo que sucedía alrededor.
Por supuesto, alguna mirada femenina servía para alimentar mi ego, pero
en ningún momento me sentí excitado sexualmente ni tuve necesidad de
ocultar mi miembro viril. Era como que yo estaba haciendo lo natural y
correcto en ese lugar, y que alguna familia histeriqueara mirando de
lejos vestida casi como para un día de lluvia me parecía ridículo. "Pobres
de ellos, no saben lo que se pierden", me decía.
A todo esto, mi novia seguía igual que yo, en topless y disfrutando de
la arena y el aire con olor a mar sin importarle lo que pasaba
alrededor, hasta que empezaron a caer algunas gotas de lluvia y decidimos emprender la retirada. Había pasado sin dudas un día único, que seguramente repetiremos aquí en Mar del Plata si el tiempo acompaña (hoy de vuelta llueve, maldición) hasta que el sábado retornemos a Buenos Aires, donde tal vez volvamos a vivir algo así yendo a Palos Verdes. Nuestro grupo de amigos seguramente no comprenderá lo que vivimos, pero igual les vamos a contar a ver si alguno se prende. Lo más probable igualmente es que no lo hagan, así que si alguna pareja quiere escribirnos para ir a algún lado juntos, hágalo nomás. Las condiciones serían que tengan edades cercanas a las nuestras, que sientan el nudismo como aquí les conté que lo vivimos ayer María y yo y no tener aspiraciones de una relación swinger, porque lo que queremos es compartir el nudismo con amigos ! y no otra cosa.

 

Saludos, gracias a todos los que hacen la página y perdón por lo extenso del mensaje, pero creo que era interesante que
contara todo con tanto detalle

Aldo y María

10-02-2005

tangoaldo32@hotmail.com

 


Hola soy Pepo, fui de vacaciones con unos amigos a Punta del Este y por supuesto salió la conversación de Chiguagua (no sé cómo se escribe) y allá fuimos, era el segundo día de vacaciones, fue alucinante, como sacarme a toda la sociedad de encima, hice un paso y ya estaba quitándome la ropa, había familias, niños, abuelas, fue espectacular, a mi no me costó en absoluto, a mis amigos un poco más, porque estaban pendientes de las miradas, yo solo disfruté de todo un mes (porque obviamente fui todos los días) de playa en toda su extensión y el placer de bañarse sin ropa fue indescriptible.

El que nunca lo hizo no sabe que se pierde, pero tienen que ir al menos una vez, van a ver que nadie está pendiente del rollo o lo que fuere, se supone que justamente vamos a un lugar donde nadie "controle" si estás siguiendo o no las reglas sociales, es UNICA la experiencia

 

Pepo 16-01-2005

pepo5@hotmail.com 
 


Soy Adalberto, leyendo las experiencia que figuran en la página observé que el relato de Alicia es muy similar a lo que viví yo en mi primera vez en esta actividad.
Me encontraba trabajando en España y volviendo a Málaga desde Cadiz, eran alrededor de la 15:30 hs. y a pesar que estábamos a finales de mayo ya había como 29 grados de temperatura, el día y el paisaje eran espectaculares, y me dije que día estupendo para ir a la playa, pero me quedaban casi dos horas de viaje hasta el hotel para ir a cambiarme, además cuando llegué ya no habrá más sol. Entonces empecé con el mismo juego que Alicia, que si me ven, que si esto y lo otro, hasta que me decidí. Paré en Benalmádena en una playa nudista que se
llama Benalnat, un paraíso, pero ¡ojo! estaba con traje, cómo hago para bajar a una playa en traje, recordé que en el baúl llevaba un bolsito con una toalla de cara, me quedé en calzoncillos me tapé con la toalla y baje descalzo a la playa. Qué ridículo me veía yo, yo solo, porque a nadie le llamó la atención, me acomodé en la arena me saqué todo y me fui al agua, que placer, la verdad que tonto no haberlo hecho antes.


Desde ese día pido ir todos los años a visitar a los clientes de esa zona, le
comento que ninguno de mis compañeros desea ir España, son muy jodidos como clientes hay que batallar mucho para conseguir muy poco, en cambio todos quieren ir a Francia o Alemania, piensan que es mucho más agradable estar en Paris o Munich que en Málaga. En cambio yo estoy de parabienes, ya me conocí todas la playas nudistas que hay desde Cádiz hasta Murcia y siempre encuentro un rato para ir a visitar una nueva.
 

Saludos y anímense
Adalberto 14-12-2004
a_aad@uol.com.ar
 


Hola, soy Alicia y pasaré a relatarles brevemente como me inicié en el naturismo:

Había sido invitada como disertante a un Congreso en una ciudad cercana a Barcelona, era julio y los dos primeros días había terminado tardísimo como a las 9 de la noche, pero el tercer día finalizó misteriosamente a la 3 de la tarde. Volvía al hotel para Barcelona cuando me di cuenta que era un día magnífico y encima el recorrido era por un camino costero , si iba hasta al hotel a buscar la malla se me hacia de noche y no podía disfrutar de la playa, de repente se me vino una idea descabellada, y si me meto sin malla. Le informo que soy criada en al Argentina en colegio de monjas, mi familia es de lo más recatada y a mí jamás se me hubiera ocurrido pensar de esa manera, pero recordé a Hanglin que siempre dice que aquel que se baña una sola vez sin malla nunca más la usará. En fin me pasé un par de kilómetros pensando que no debería hacerlo y preguntándome, y si me ven, sos una catedrática reconocida, qué dirán de mí, se me puede arruinar la carrera, etc., etc. Hasta que me cansé de escucharme y paré en la banquina, tenía puesto un trajecito color durazno muy lindo y una blusa blanca bordada, el pantalón me lo arremangue y lo convertí en bermuda, la blusa le desabroché los tres botones de abajo y me la até tipo rumbera, los zapatos de tacos altos y el saco los coloqué en el baúl del Clio que tenía alquilado. Al ir al baúl encontré que la alfombra me vendía bien para tirarme en la arena, así que la enrollé y me dirigí a una playa que se permitía el nudismo.

Baje descalza con los pantalones arremangados y la alfombra en la mano, una loca total, me acerqué al lado de dos señoras que estaban en la playa y empecé a sacarme todo, la verdad que sensación extraña, pensaba que todo el mundo me estaba mirando, pero comprobé que a nadie le importaba un rábano lo que yo hacía. Enseguida me fui al agua y experimenté lo que Hanglin decía, que maravilla!!!.

Me quedé hasta que se fue el sol, creo que fui la ultima persona que abandonó la playa ese día. Cuando volví al hotel estaba con el trajecito puesto y bastante arrugado, los pelos hechos un desastre, ¿Qué habrán pensado los huéspedes y empleados? .

Desde ese momento hasta ahora, 5 años han pasado, elijo mis vacaciones buscando sólo donde hay playas nudistas en cualquier punto del planeta, y ahí voy.

 

Saludos, Alicia 18-07-2004

mepa1_1@yahoo.com.ar

 


Que tal amigos, somos Marina y Carlos y queremos compartir con Uds. nuestra primera experiencia nudista en Palos Verdes. La verdad que costo decidirnos; dudas y por que no algún temor. Realmente estamos felices de habernos iniciado en este camino, y lamentamos no haberlo hecho antes.
Hemos pasado una jornada inolvidable, entre la naturaleza, el silencio y un chapuzón en la pileta; rodeados de gente muy respetuosa y macanuda.
Mi esposa fue la primera en desnudarse totalmente de entrada, sin anestesia como dice el dicho y disfruto tanto el día que yo no podía creer la cara de felicidad que tuvo.
La verdad que queremos contar esta experiencia a nuestros conocidos aunque tememos que no lo tomen como nosotros.
Estamos muy entusiasmados, pero queremos ir de a poco porque nos pareció un sueño haber estado allí,
nada más por ahora, gracias
Marina y Carlos  06-04-2004

car_hernandez@uol.com.ar

 


Hola a todos!! Soy Diepi
No hace mucho, entré en una página web de Buzios Brasil, para ver lo que me esperaba en las vacaciones, y leyendo, decía que había una playa nudista. La idea parecía atrevida, entonces se lo comenté a mi novia, y a duras penas, me dijo que podíamos llegar a ir. Olho du boi era la playa. Nos fuimos a Buzios, y todos los días, le preguntaba: "-Vamos a Olho du Boi?-"
Ella, siempre respondía "-Mañana vamos..., ya vamos a ir..., después...-" A mi me parecía que en realidad tendría vergüenza, nunca había estado en una playa así, pero la idea me encantaba... Dudaba, que al llegar, ni novia se sacaría el traje de baño, por eso le dije que si no se sentía cómoda, podía dejárselo, que no habría problema.... Ella respondió que se sacaría solo la parte de arriba, entonces le dije que estaba
bien, que nadie le iba a decir nada.
Llegó, así, el ultimo día, y yo me quedaba sin ir a la playa...pasar a metros de una playa nudista y no entrar? ni loco.
Me costó pero , la convencí de ir. Había que pasar un morro, bastante alto, hacía un calor de locos y avispas por todos lados. Esto me costó aun mas para convencerla.  Llegamos